jueves, 5 de septiembre de 2013

COLGAR LAS BOTAS...

¿Qué pensarán nuestras generaciones futuras de nuestra forma de resolver conflictos? No somos nada originales, y desde luego, muy duros de mollera. No aprendemos de nuestra historia. Es una ingenuidad pensar que la intervención militar en Siria de "los aliados" (que vendrá de lío  ¡digo yo!) vaya aportar algo más, que la simple demostración de fuerza de unas naciones para con otras, ¡como si eso fuera a resolver un conflicto, que esas mismas naciones ha dejado crecer a lo largo de estos dos años.
Está claro que los niveles de tolerancia de la violencia es distinta de unos  y de otros. Unos ponen la barrera en el uso de armas químicas, ¡como si eso pasara todos los días! Otros en cambio, la ponemos en quienes, cada día se enriquecen vendiendo armas, "legales" e ilegales, alimentando esos conflictos que en los despachos parecen preocupar.
¿Cuándo aprenderemos a colgar las botas?¿A lo largo de nuestra historia no ha quedado suficientemente demostrado que las intervenciones militares son un auténtico desastre y que provocan un grave problema humanitario? ¿Quién defiende a las miles de víctimas? 
Podremos justificar, racionalizar, argumentar,... Pero todos sabemos que la violencia genera violencia, y que los caminos, a veces senderos tortuosos, de la Paz se construyen sin ejercer ningún tipo de violencia. ¿Será que el género humano no está preparado para ello? No, sin duda, ¡y gracias a Dios!, antes que nosotros hemos tenido quienes nos han demostrado que esos caminos de paz son transitables, y ¡bienaventurados quienes se comprometen a construirlos y recorrerlos! Gracias

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