domingo, 18 de febrero de 2018

¿QUÉ TE IMPULSA?

No es pregunta fácil. Vivimos tanto desde la inercia, la dichosa rutina, lo que toca, o desde lo que otros esperan de nosotros... Atrevernos a contestar esa sencilla pregunta, "¿qué te impulsa?", puede provocarnos hasta cierto vértigo.
Necesitamos silencio, y cierto tiempo para pensar y encontrar nuestras respuestas a esas preguntas importantes que nos acechan, y pensamos que no tienen respuestas... Aunque en el fondo más interno uno sabe que sí las tienen...
Este tiempo de Cuaresma una oportunidad para concedernos esos tiempos que pueden abrirnos espacios a la sorpresa.
A tí, ¿qué te impulsa? Hay quienes deciden vivir la vida centrados en ellos mismos, colocándose en el centro. Nada es comprensible si no es desde ellos mismos. Con un deseo irracional a controlarlo todo y acomodarlo a su criterio. Pero sabemos que la vida es mucho más que uno mismo, por más que la publicidad nos insista en ese "yoismo" que me resulta insoportable.
También los hay que quienes viven su vida empujados por el Espíritu (Mc1, 12-15), personas dispuestas a mirar más allá de la mente, dispuestos a ver en profundidad. Son precisamente éstos, quienes dejan que la vida fluya y se dejan conducir con una apertura, que les permite aprender de la propia vida. Hace falta la humildad suficiente, como para saber y aceptar nuestras propia fragilidad, y confiar en la vida regalada, de la que somos uno con ella.
¿Cómo nos situamos nosotros? Pues ahí es donde descubrimos lo que nos impulsa la vida. 
Jesús nos deja su propuesta para vivir a fondo la vida, con lo riesgos (las fieras) y con la bondad que nos habita (los ángeles). Todo forma parte de la vida, pero como decidimos nuestro "modo de ver", eso es cosa nuestra. Él decidió ser un hombre que se dejó llevar por el Espíritu, y ver en profundidad la vida, propia y ajena. ¡Feliz semana!

domingo, 4 de febrero de 2018

HERMANO

Nuestra tabla de salvación. Podríamos percibirle como enemigo, pero ¿qué ganaríamos? Tomar al otro como enemigo, lo único que nos aporta es encerrarnos en nuestras posturas, en nuestros argumentos y justificar todas nuestras razones. En definitiva, alimentar "nuestro Yo",  hacerlo tan fuerte, que sin darnos cuenta endurecemos nuestro interior. Renunciamos a cualquier posibilidad de reconocer que su vida tiene que ver con la mía, imposibilitando la fraternidad. Al final, todas nuestras decisiones, argumentos y posturas pasan solo por mi y "mi super - yo". Hay actitudes que nos pueden avisar  de este ensimismamiento, como si fuese una luz roja: la queja permanente, el victimismo, la absolutización de las posturas, la constante comparativa, la descalificación sutil o descarada del otro, ... nos recuerdan que nos cerramos en nuestro ego, en nosotros mismos.
La fraternidad, nuestro hermano, es la tabla de salvación. Nuestros compañeros de camino, nuestros hermanos son esa llamada permanente a salir de nosotros mismos y podernos descubrir desde el otro. ¡Nunca caminamos solos! El buen Dios siempre nos pone compañeros de camino que son capaces de permanecer a nuestro lado y nos llevan más allá de lo que uno pensaba.
Cuando miramos al mundo reconociendo al otro como hermano, es decir, aceptándolo tal y como es y confiando en su fragilidad, se despierta en nosotros esa compasión donde somos capaces de ofrecer lo mejor de nosotros mismos y somos luz para aquellos que más nos necesitan.
Como hermanos menesianos, estamos urgidos cada día, a hacernos hermanos de los niños y jóvenes que más nos necesitan y menos lo esperan, esta es nuestra principal misión. Una forma de amar diferente, que nos acerca cada día más  al persona de Jesús y su proyecto. La fraternidad lo hace posible. ¡Feliz semana y gracias!

jueves, 1 de febrero de 2018

"WE´LL NEVER WALK ALONE"

¡Nunca caminaremos solos! 
Aunque en ocasiones lo pueda parecer y los cansancios no nos dejen ver claro. 
Aunque el desánimo nos llame a la puerta, dificultando esfuerzos y olvidando que de los errores se aprende.
Aunque la desconfianza acampe descaradamente en nuestro interior, empequeñeciendo nuestra capacidad de amar y dejarnos amar...
¡Nunca caminaremos solos!
El buen Dios nos pone compañeros de camino, inesperados y atrevidos, 
          que nos susurran al oído,
          que nos calientan el corazón,
          que nos despiertan los sueños,
          que nos tienden la mano...
Y se atreven a compartir con nosotros,
preguntas y dudas,
miedos y tristezas,
búsquedas y proyectos a lo largo del camino.
¡Abramos bien los ojos!, pues casi sin darnos cuenta, hay quien camina con nosotros despertando la confianza y la aceptación, impulsando nuestra vida y aliviando nuestras heridas. ¿No lo notáis? Mira a tu izquierda, mira a tu derecha, quizá seas tú mismo quien hoy eres aliento y compañero de camino para otro. ¿Porqué no? Ánimo, y recuerda, "Nunca caminaremos solos"

martes, 26 de diciembre de 2017

DEJANDO ESPACIO A LA NOVEDAD

Son tantos los mensajes bonitos recibidos estos días, vídeos, fotos animadas, ... Buenos deseos, intenciones, ¡no cabe duda! Tanta gente se acuerda de uno, aunque estemos lejos. Sin duda es de agradecer. Pero la esencia de la Navidad es otra muy distinta. 
El Evangelio nos propone desde la más pura sencillez, una clave vital que cambia las relaciones cotidianas de forma definitiva: salir de uno mismo. Toda una experiencia de vaciarse de tanto ego, de tanto protagonismo,...  y descubrir que en la vida no somos el centro.

  • Cuando somos capaces de descentrarnos, de salir de nosotros mismos, y experimentar que nuestras preocupaciones y necesidades pueden pasar a segundo plano, y nos abrimos al otro, al diferente de nosotros se abre la oportunidad de la gratuidad y del servicio, como una experiencia gozosa de lo que es una vida entregada en favor de otros.
  • Cuando salimos de nuestra comodidad y nos acercamos a quienes están sufriendo a nuestro lado.
  • Cuando nos dejamos sorprender por quienes nos han fallado, y optamos por no juzgar, sino perdonar.
  • Cuando apostamos por gestos de acogida, como una mirada amable, hasta una ducha en tu casa a quien más lo necesita.
  • Cuando creemos que hacer la vida más fácil a los demás, es una forma  de humanizar.
  • O cuando aprendemos abrir los ojos de otra manera, rastreando en cada uno, esa humanidad, que en tantas ocasiones está herida por mil historias...

....Es entonces, Navidad. 
La fiesta de hoy, San Estebán (primer mártir), nos recuerda, que cuando nos ponemos al lado de Jesús, cuando imitamos sus gestos, cuando apostamos por su estilo de relaciones, pasan dos cosas:
1. Que nuestra vida se complica, y nos suelen llamar tontos (lo más suave... ¡y es una señal!).
2. Que empezamos a vivir nuestra vida en clave de entrega, saboreando lo que es vivir en favor de los demás, y experimentar la alegría de lo que es gastar tu vida en favor de otros, especialmente de quienes más te necesitan. 
¡Feliz Navidad!, necesitamos nacer de nuevo... ¡Estamos a tiempo! Otro mundo es posible.

viernes, 22 de diciembre de 2017

¡QUÉ NAZCA EN NOSOTROS!

Que nazca en cada uno de nosotros,

la pasión por vivir,
no de cualquier manera,
mirando hacia al otro,
entregando lo mejor de uno,
compartiendo proyectos y sueños,
aliviando el peso ajeno, y así,
hacer la vida más fácil 
a quienes tenemos cerca.

Que nazca en cada uno de nosotros,
la alegría,
de saber que nunca estamos solos,
de ser amados en nuestra fragilidad,
de acoger la sorpresa, aunque
sea en la intemperie.
Alegría también en la noche 
de nuestros miedos, dudas y caídas, ...
Él niño Dios, nos trae su Luz.

Que nazca en cada uno de nosotros
la confianza,
En nosotros mismos,
pues de los errores aprendemos.
En el ser humano,
que lo necesita urgentemente.
En el buen Dios
que siempre nos espera con ternura de niño.

¡Feliz Navidad!

Y que nazca en todos nosotros la pasión por vivir, la alegría y la confianza. Un abrazo fraterno a todos/as.

domingo, 3 de diciembre de 2017

¿ATENTOS...? ¿A QUÉ?

Los días pasan y se suceden, casi sin más.  En tantas ocasiones no sabemos que hacer con todo lo que nos pasa. Al final acabamos con la opción "de almacenamieto", y acabamos por guardarlo todo dentro... ¡Cómo si no tuviéramos fondo!... Pero lo tenemos. 
Tiempo de Adviento, una oportunidad para todos, da igual creyentes o no creyentes. 
Una oportunidad para parar, y educar nuestra atención. ¿Cómo?
Concédete tiempo para tí mismo, para escuchar la música que te conecta, para dar ese paseo pendiente, para escribir sobre aquello que uno no sabe, o tiempo, ¡por qué no!, para rezar  y sorprenderte a ti mismo.
Buscar espacios para conectar con tu interior, en la naturaleza, en el paseo por la ciudad, en tu ritmo de trabajo, en la intimidad de tu habitación, ... y agradece tantas cosas recibidas y que no hemos hecho nada por merecerlas. 
Una oportunidad para sentirme vivo por dentro, y despertar inquietudes, deseos, proyectos ilusionantes, y ganas de salir adelante.
Cuida tus relaciones, con los amigos, con los compañeros de estudio o de trabajo, con tus familiares, con tus hermanos/as de comunidad, con tu pareja,... ¡Hay tanta gente que nos quiere de formas tan distintas! Cultivar esa actitud fundamental de salir de mi mismo, de descentramiento y sentirme vivo con otros. En todas ellas se nos regala el buen Dios que viene, cada día, a todas horas... Y nos dice, quiero comer en tu casa...
La vida pasa rápido, pero también podemos educar nuestra atención. ¡Feliz semana! Gracias.