viernes, 2 de diciembre de 2016

TIEMPOS DE ESPERA...

¿Qué esperamos?¿Vacaciones?¿Regalos?¿Algo de suerte?... ¿Y a Dios?  ¿Cómo son nuestros tiempos de espera?
Hay quienes afrontan los tiempos de espera aburridos, absorbidos por una rutina incapaces de percibir la novedad, de vivir el presente con sentido, con ilusión.
Hay quienes sencillamente no esperan, se duermen en los laureles, sin inquietarles lo  más mínimo lo que ha de venir... Éstos son los que pierden las oportunidades.
Los hay quienes están tan sobrecogidos por sus preocupaciones que no saben lo que esperan, ni lo que pierden. Éstos pierden el horizonte.
Y también los hay quienes están preparados, quienes están atentos. Éstos están a la escucha de lo que se dice, observan lo que pasa, y son conscientes de lo que suceden a su alrededor y en su interior.  
El Adviento es un tiempo de espera  para acoger con ilusión la novedad que se nos regala en Jesús, en sus palabras, en sus gestos.
Es una oportunidad de iluminar nuestras preocupaciones, nuestros miedos, nuestras heridas, a la luz de un amor, que se hacer carne, cercano, accesible. Un Amor consciente de nuestras necesidades.
Un tiempo de despertar de nuestra indiferencia, de todo aquello que nos atonta y nos arrastra, de todo aquello que adormece nuestra capacidad de aportar, y dar lo mejor de uno mismo, de brillar y hacer brillar a quienes más necesitan de nuestra luz. 
Un tiempo de escucha y contemplación lo que pasa a su alrededor. Así la espera se convierte en un tiempo fuerte de aprendizaje, donde descubrimos no solo la novedad, sino lo que podemos aportar. ¡Feliz Adviento a tod@s!  

domingo, 20 de noviembre de 2016

MENOS ES MÁS...

¿Quién se lo cree? Donde los últimos son primeros. Donde la debilidad prevale al poder. Donde en lo pequeño descubrimos la grandeza.  Donde el servicio se prefiere al éxito. Donde los olvidados son tenidos en cuenta. Donde el error es oportunidad de aprendizaje. Donde la entrega y sacrificio por el otro es un bello gesto de amor. Donde el sufrimiento es acompañado como parte de la vida. Donde los privilegios son superados por los compromisos. Donde lo humano nos habla de Dios. 
Hoy celebramos una gran noticia, menos es más. Nuestras relaciones, nuestro mundo, pueden ser de otra forma. Habrá quien no se lo crea, quien nos tache de ingenuos, quien se se burle, ... Pero también, hay quienes intuimos que el mundo puede ser de otra manera. Quienes en Jesús de Nazaret, reconocemos una pasión por la humanidad, por los que no cuentan, por los olvidados, los ninguneados,... En ellos te haces presente y muestras el rostro más humano de Dios. 
Una invitación mostrar un nuevo estilo de relaciones, que acerque distancias, que sane heridas, que acompañe soledades, que hagan brillar a quien no vea su luz. Un estilo a la manera de Jesús, abierto a todos, sin excepción, sin condiciones, sin privilegios,... Un estilo capaz de contagiar vida y de intuir la vida, incluso en los momentos más duros. ¡Animo y feliz semana!

sábado, 12 de noviembre de 2016

¿TIEMPOS DIFÍCILES?

Parece que todo apunta a que así es. Parece que la insatisfacción sigue creciendo, como si de una hemorragia de sentido se tratase, y parece no importar mucho. Las desigualdades se hacen más patentes, la corrupción se adueña no solo de la esfera política, sino también de algunos gobiernos. Nuestro querido "estado de bienestar" hace tiempo dejó de serlo para una mayoría de ciudadanos y familias, condenadas a vivir al día en el mejor de los casos (con un informe de Cáritas nacional sobre el crecimiento de la pobreza en España más que olvidado).
Quienes debieran liderarnos demuestran su incompetencia en ese ejercicio, tan urgente como necesario, de llegar a un acuerdo y aprender a caminar juntos. Necesitábamos su ejemplo de saber renunciar a los intereses partidistas, en favor del Bien Común.
El desplazamiento de miles de personas, familias enteras, huyendo de conflictos olvidados y que son tratados como "seudoterroristas", ponen en evidencia nuestra indiferencia y nuestros miedos de una Europa oxidada (que se dice "unida"mientras a la vez se desmiembra) con la ilusión de controlar nuestro pensamiento.
Y por si fuera poco, ¡Donald Trump gana las elecciones! ¿Tiempos difíciles? Pues sí, no cabe duda. Ahora bien no fueron los únicos. A lo largo de la historia hemos vivido periodos tan malos y aún peores que éstos. No es para consuelo. Pero no dejemos espacio a los falsos profetas que cantan desastres y nos anuncian el fin del mundo. Igual si es un tiempo fuerte de cambio, pero no su fin.
En tiempos difíciles es donde los creyentes tenemos más que aportar. Es tiempo de acompañar, de abrir nuestras casas, de tender la mano, de ofrecer escucha atenta y diálogo, de compartir con los que no tienen, de estar cerca de quienes sufren.
Es una oportunidad para un tiempo alternativo, donde podemos construir juntos, con gente de bien (pues el Espíritu sopla en todas partes) un referente distinto de relaciones donde seamos capaces de ofrecer un horizonte nuevo y esperanzador, al estilo de Jesús de Nazaret.
¿Tiempos difíciles? Sí, pues abramos bien los ojos y estemos atentos a quienes son capaces de ofrecer un estilo que construya el Bien Común. ¿Te apuntas? ¡Ánimo y gracias!

domingo, 6 de noviembre de 2016

NO PERDER EL HORIZONTE...

Necesitamos levantar la mirada, no perder el horizonte que nos recuerde que estamos vivos, muy vivos. En ocasiones, tras la noche, necesitamos recordarnos que viene la luz. Que tras experiencias que nos puede resultar duras, experimentamos que somos habitados por un Amor que nos levanta el ánimo y la mirada más allá. 
Despertemos en nosotros el agradecimiento ante todo lo recibido. Sintámonos conectados a tantos que nos precedieron y nos amaron. Caer en la cuenta que gran parte de quienes somos es fruto del amor de otros, que antes de nosotros, dieron todo de sí mismos para que nosotros seamos hoy quienes somos. Hagamos memoria de quienes  nos dejaron su herencia cargada de amor y vida. Les podemos echar de menos, pero su herencia permanece.
Cada mañana la tierra despierta a la vida, y como si de una invitación permanente se tratase, estemos urgidos a ofrecer lo mejor de nosotros mismos en ese compromiso por hacer de nuestro planeta un mundo más humano, más habitable. 
No perdamos el horizonte, y descubramos en cada gesto de entrega, en cada amanecer inesperado, esa presencia del buen Dios que alienta nuestra esperanza. Feliz semana. 
(PD. gracias Xabi por estas fotos compartidas espectaculares llenas de vida).

martes, 1 de noviembre de 2016

¿QUIERE SER FELIZ? UN NUEVO SISTEMA OPERATIVO

No hay mejor objetivo en la vida que ser feliz, todos aspiramos a ella, y la buscamos de mil maneras... Les propongo un cambio se sistema operativo personal, un auténtico reseteo interior que le permita  una nueva manera de situarnos y operar cada día. 
La clave en Mateo 5,1-12a (evangelio de hoy). En Jesús de Nazaret podemos experiementar un nuevo sistema de relaciones más humanas y centradas en el bien común que asientan las bases de la felicidad...
1. La sencillez en todo. Felices quienes no se centran en acaparar, tener, ni aparentar. Pues saben que dada de eso se lo llevarán a la tumba. Felices aquellos que saben dar importancia a los encuentros, las personas, y saben dar gratis lo que gratis recibieron.
2. Descentrarse, felices aquellos que son conscientes que no son el centro del mundo. Un día descubrieron que los hijos preferidos de Dios, son los últimos, los que no cuentan, los que no tienen,... y son capaces de optar por una actitud de servicio, poniendo lo mejor de ellos al servicio de quienes más lo necesitan.
3. La capacidad de "padecer-com" (Compasión). Felices quienes no miran a otro lado ni se hacen los tontos, aprendiendo a estar cerca de quienes sufren. Pues son testigos de humanidad donde está más herida.
4. Felices quienes apuestan por la justicia. Felices quienes están dispuestos a hacer un esfuerzo mayor con quienes más necesitan. Conscientes que un trato justo, requiere un trato desigual, en favor de quienes están en mayor desventaja.
Unas relaciones nuevas, más humanas y al estilo de Jesús, no se construyen sin esfuerzo, sin un auténtico reseteo y cambio del sistema operativo. ¿Estás dispuesto?

domingo, 30 de octubre de 2016

SIN LÍMITES...

Muchos hemos sentido en algún momento nuestro "lado oscuro"(Voldemort), como esa incapacidad de amar, de perdonar, de deseo de revancha, incluso de venganza. En ocasiones se traduce en engaño, aprovechamiento del débil, o manipulación. Este lado oscuro nos centra en nosotros mismos, en nuestro ego y puede ir acompañado del poder de hacer sufrir a quienes están cerca de nosotros, incapacitándonos seriamente para mantener una relaciones gratuitas y constructivas. Así les presento las diferentes caras del Zaqueo que llevamos dentro. Para esto no hay edades, ni razas, ni profesión. Es una dinámica interior que nos empobrece y nos empequeñece cada día más. Quizá por eso decían del tal Zaqueo era bajo de estatura (¡No se puede tener todo en la vida!).
Pero en nuestro fuero interno necesitamos más, nuestro interior anhela más, desea más, otra cosa. Es como un grito que intuimos y que nos hace buscar, movernos en otra dirección, probar algo diferente (como subirnos a un árbol) y ver que pasa... o Quien pasa...
Una cosa tengo claro, uno solo no puede con su "lado Voldemort" (Oscuro). Es ahí cuando empezamos a experimentar la necesidad de que  alguien nos salve, como cual princesa atrapada por un dragón feroz. Necesitamos vivir experiencias en la que vamos descubriendo que Tú, Jesús, nos salvas...
  • Cuando alguien se acerca desinteresamente preocupado por nosotros. Sin juzgarnos, sin pedirnos el expediente, sin hacernos rendir cuentas, sin dejarse llevar por el que dirán.
  • Cuando tienes la oportunidad de compartir  tus miedos, dudas, y preguntas con quien sabe caminar a tu lado.
  • Cuando alguien sabe pararse en tu vida, dedicándote su tiempo, compartiendo tu mesa, aliviando tus heridas. Experimentado que somos tenidos en cuenta, que importamos, que Dios no da la espalda a nadie.

En el encuentro de Jesús con Zaqueo, descubrimos la opción más radical de Dios por lo más herido del ser humano. En Dios, cabemos todos. Su amor no entiende de límites. 
Hoy me siento impulsado, como cada día, a renovar esa llamada a hacerme hermano de quien menos lo espera y más necesita. ¡Ánimo y gracias!