sábado, 10 de noviembre de 2012

¡ BENDITO CAOS !

Siempre habrá quienes en medio de las dificultades, en los peores momentos, sigan centrados en lo inútil, lamentándose de las mil cosas que van mal, o simplemente entretenidos en mil chorradas...
Quisiera recordarme a mi mismo, que en los momentos más críticos, donde parece que reina el caos y todo está "manga por hombro" ... puede ser una gran oportunidad para la creatividad, la vida, y el resurgir de la novedad. ¿De qué depende?
1. De las ganas de vivir que tengas. Que se percibe en la pasión que ponemos en superar las dificultades, en el desarrollo de esa capacidad de lucha ante las adversidades, y en mantener viva de la actitud optimista frente a la vida, que nos permite ver la botella medio llena.
2. De nuestra capacidad de pedir ayuda. Tendemos, estúpidamente, a pensar que esto o aquello solo me pasa a mí. ¡Pues no es así!, antes que a ti, nos ha pasado a muchos  (¡que respiro!, ¿verdad?...) Por lo tanto, tener la sensatez de pedir ayuda y plantear estrategias de búsquedas conjuntas es muy alentador y aporta mucha más creatividad al asunto que nos ocupe. La neurona común, siempre es más efectiva que la neurona solitaria, que tiende a perderse.
3. De no tener miedo. Primero al caos, al desorden,... Es necesario caer en la cuenta que es difícil estar peor, así que casi cualquier cosa que hagamos puede suponer una mejora... Pero es importante caer en la cuenta que el miedo tiene mucho de irracional, pues adelanta consecuencias que todavía no han sucedido, por lo que tienen un efecto paralizador muy poco recomendable en cualquier proceso creativo. Hemos de aprender a vivir en el presente, que por muy mal que esté, es donde podemos hacer cosas, comprometernos, tener iniciativas que aporten luz en medio de tanta incertidumbre. Y segundo, no tener miedo a equivocarse, el método ensayo error, es científico, y será por algo. Podemos aprender de nuestros errores, ellos también se convierten en oportunidad.
4. De nuestra capacidad de aguante y sobreponernos, es decir, de cierta resiliencia. Esa capacidad de levantarnos cuando nos caemos, de no ejercer de heridos de guerra, de no lamentarnos más de lo necesario, de aguantar el dolor pues sabemos que lo que está en juego es mucho más importante, de sacrificarnos en favor de un bien mayor.
Es entonces, cuando experimentamos que el caos no es más que un punto de partida. El inicio de algo mejor que está por surgir, y depende de cada uno de nosotros, que ese acto creativo surga y se haga realidad. El caos, ¡es genial!, muy alentador para quien quiere afrontarlo como una oportunidad. ¡Animo  es posible! 

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