domingo, 11 de noviembre de 2012

CUANDO MENOS ES MÁS...

Solo pasa cuando aprendemos a contemplar nuestro día, las personas, los acontecimientos con otra mirada... Una mirada muy distinta a la que estamos acostumbrados... Una mirada que hace posible que menos, sea más...
Cuando aprendemos a valorar los pequeños detalles del día, un saludo inesperado, un favor a tiempo,... experimentamos que los detalles también llenan.
Cuando confiamos, no en nuestras fuerzas y habilidades,... sino en nuestras flaquezas, debilidades, y miserias... no porque sean buenas, sino porque sabemos que no tienen la última palabra  de quienes somos y a lo que aspiramos...
Cuando nos atrevemos a compartir lo poco que tenemos, hace surgir un buen rollo , una buena química entre las personas, que nos descubre que para aportar no hace falta tener mucho. Es más, tener mucho es el principal obstáculo para ser solidario, nos vuelve recelosos, desconfiados, reforzando un instinto de conservación innecesario y exagerado. Es curioso evidenciar que quienes menos tienen, más solidarios son.
Cuando logramos que menos miedos nos gobiernen en lo cotidiano, somos más libres de prejuicios, de resistencias, de complejos, y casi sin darnos cuenta, hacemos nuestros actos y gestos más humanizadores, más sensibles a las necesidades ajenas y más atrevidos en nuestros esfuerzos.
Hay formas de ver el mundo, de situarnos y afrontar la vida que nos demuestra que cuando menos es más. Es una forma de amar, de estar, donde lo que importar no es la cantidad, ni el poder, ni los privilegios, ni las ventajas,... Es más bien, una cuestión de calidad, de estilo, de opción por lo sencillo, lo cotidiano, lo próximo, lo accesible,... una cuestión de amor, sin más. Feliz comienzo de semana y animémonos a cuidar los detalles.

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