miércoles, 8 de marzo de 2017

#POR UNA CULTURA DEL ENCUENTRO


Puede parecer que no, pero hay otra forma de hacer las cosas, de situarnos, y de establecer nuestras relaciones. Hay quienes han decidido hacerlo desde la confrontación y el enfrentamiento. Hay quienes se sienten a gusto con el "y tú más". Hay quienes hace tiempo decidieron cobijarse, por miedo, en el resentimiento y en el odio a lo diferente, incluso aunque sepan que les destruye por dentro como la carcoma. Y también, quienes creen que la queja constante sirve para algo; cuando para lo único que sirve es para hacer la herida más grande.
Es cuestión de actitud. Cada uno decide desde donde situarse y vivir sus relaciones. Es tiempo de decir otra palabra, de ayudar a entender que no todo es igual, y no todo construye. Tiempo de reivindicar una cultura del encuentro que aporte serenidad, tolerancia y aceptación del otro. Una cultura que recupere la escucha mutua, no como estrategia, sino como una opción que nos permita acoger al otro tal y como está.
Es urgente una cultura del encuentro que favorezca el reconocimiento y la valoración. ¿Quién es tan ingenuo que piense que desde el insulto y la descalificación  vamos a construir? Lo único que construiremos es muros, prejuicios, y conflictos. Por favor, esto es de sentido común, el "abc" de las relaciones, no hace falta pagar a un "couching" para esto, ¡lo sabemos! 
Es una cuestión de actitud, y eso depende de cada uno. Necesitamos  hombres y mujeres que con su manera de tratar a los demás, de hablar  y relacionarse fomentemos un mensaje sencillo: "Tu vida me importa".
Esto no es posible si no aprendemos a dejar de lado nuestros intereses particulares, por legítimos que  nos parezcan, y nos atrevemos a salir de nosotros mismos y preocuparnos por el otro.
Desde luego que nuestros políticos  están demostrando, día a día, tweet a tweet, que no son capaces, y no pueden ser tomados como ejemplo de esta cultura del encuentro que tanto necesitamos. Lo que ellos llaman pacto, no es más que un acuerdo partidista en el reparto de intereses, según su cota de poder... Y desde el poder, es "misión imposible" construir una cultura del encuentro.
Tú y yo, nosotros, desde las redes sociales, desde nuestros lugares de trabajo, desde nuestros hogares, en las conversaciones en la mesa (donde todavía las haya...) podemos hacer mucho más... Y como un efecto dominó, ir cultivando y trabajando por unas relaciones más humanas y plenas, donde dejamos espacio al otro, aunque sea diferente a mi. Ese reconocimiento del otro es lo que logra reducir distancias, romper muros, dignificar al otro.
Hay quienes nos queremos comprometer por esta cultura del encuentro desde nuestra convicción creyente, pues en Jesús de Nazaret descubrimos un estilo lleno de vida y sentido. También, quienes desde otras confesiones o convicciones éticas, se comprometen de igual modo por esta cultura del encuentro. Juntos podemos hacerlo posible y visible, pues sabemos que las cosas pueden ser de otra manera. ¡Ánimo!, es tiempo de otra cosa, podemos.

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