domingo, 20 de mayo de 2018

SOLO ÉL NOS HACE BUENOS

En la amistad definitiva de Jesús de Nazaret al ser humano, hoy, podemos descubrirnos habitados por un profundo amor, que nos recuerda:
  • Que no hay tristeza que no pueda ser consolada.
  • Que no hay cansancio que no pueda encontrar su tregua.
  • Que no hay no hay soledad que no pueda ser acompañada.
  • Que no hay desasosiego que no encuentre su calma.
  • Que no hay sequedad que no pueda ser regada.
  • Que no hay pecado que no pueda alcanzar su perdón.
  • Ni tampoco hay oscuridad que no pueda ser iluminada.

Su amor es regalado a manos llenas, a todos aquellos que quieren dejar espacio a su aliento de Vida. Basta dejarnos amar, dejarnos abrazar en nuestra fragilidad, en nuestra humanidad por su amistad definitiva. Su Espíritu, amor incondicional, nos hace buenos, más allá de nuestras sobras y pequeñeces, su amor despliega en cada uno de nosotros lo mejor, lo bueno y más humano que llevamos dentro: nuestra capacidad de amar, a su manera, con su estilo:

Abrazando la debilidad ajena,
curando heridas viejas,
acogiendo a la persona entera,
sirviendo a quien menos lo espera,
ofreciendo amistad sincera.
A tu manera.

¡Feliz Pentecostés a todos! Estamos llamados a brillar, a ser testigos de su amor que se regala sin límites. Su Espíritu nos hace buenos, basta dejar espacio, y desear en lo profundo de cada uno, su Espíritu de amor. Buena semana a todos. 

domingo, 6 de mayo de 2018

¿CUAL ES LA FUENTE DE MI ALEGRÍA?

Nos cuesta disfrutar de las pequeñas cosas de casa día. Vivir nuestro presente con intensidad, con sentido. Con demasiada facilidad amenazamos nuestra alegría, con las miserias nuestras de cada día: desánimos, fracasos, decepciones, errores, ...
¿Cuál es la fuente de mi alegría?, de esa alegría que no me pueden robar... Me doy un "tiempito" para dejarme preguntar, y mirando en mi interior caigo en la cuenta de mi verdad: 
"Soy consciente de mi propia fragilidad, de mi amor imperfecto y limitado, pero me descubro cada mañana profundamente amado por Dios, un amor gratuito, inmerecido, constante, paciente, que no hace otra cosa que despertar en mi un sincero agradecimiento. En medio de este acto de conciencia, me pregunto, ¿qué sería de mis relaciones, de mis gestos, de mis acciones, si me dejara llevar por este profundo amor? 
Acercarnos y contagiarnos de la alegría de Jesús, de su amor, despierta en cada uno de nosotros una aceptación y confianza en uno mismo y en los demás capaz de transformar nuestras relaciones cotidianas e impulsar el agradecimiento en nuestra vida. 
En medio de las dificultades, cuando la tormenta arrecia y la noche se nos echa encima, aceptar y confiar nos acerca al abrazo del Padre, que nos susurra: "nunca caminamos solos, yo siempre estoy contigo", haciendo brotar de nuestro interior esa alegría contenida, y a veces secreta, de quien se sabe absolutamente amado por el buen Dios. 
Levantarse así cada mañana me carga las pilas, me calienta el corazón, me afina la mirada y me carga de paciencia conmigo mismo, y me ayuda a tenerla con los demás. 
Amar y dejarse amar, nos carga de alegría y sentido. Aunque nuestros intentos sean imperfectos, frágiles y limitados, su Amor los hace más dignos, más posibles, más humanos, como le gustaba a Jesús. Disfrutemos esta semana al estilo de Jesús, alegrando la vida, y haciéndola más fácil a quienes caminan a nuestro lado.¿Hay alguna forma mejor de hacer amigos? ¡Feliz semana y gracias!

sábado, 7 de abril de 2018

PREÑADOS DE PLENITUD

En ocasiones sentimos que nos pesa demasiado «la mochila» interior que llevamos a cuesta. La vida se nos hace pesada, demasiadas tristezas y miedos se apoderan de nuestro día. Y así la rutina, endurece nuestra mirada a uno mismo y a los demás. Nuestro vuelo es bajo y solitario, pensando que lo que nos pasa, no importa a nadie.
Este tiempo de Pascua nos recuerda algo grande, una Buena Noticia, que supera los límites de nuestra propia fragilidad. Somos seres habitados por su Amor, por su Bondad, que se nos regala en todo lo que nos rodea. Solo necesitamos darnos cuenta, acoger esa verdad profunda. Necesitamos de una Magdalena, que irrumpa en nuestra mediocridad, en nuestros prejuicios, y nos lleve más allá, y nos ayude a reconocer esas señales de plenitud que nos acompañan.

¿Qué nos puede ayudar a descubrir al resucitado?

1. Frente al aislamiento y la percepción de que estamos solos, que lo nuestro no importa a nadie. La experiencia del encuentro con el otro. Caer en la cuenta de quienes están cerca de nosotros, y no nos enteramos. Hacer consciente esos ángeles, que nos han sostenido, nos han cuidado con gestos, palabras oportunas. Pequeñas luminarias que nos hacen sentir la fraternidad universal inesperada.
2. Frente a los prejuicios y el pesimismo; la gratuidad de un amor desbordante, que nos acepta como somos, alivia nuestras heridas, nos sostiene en nuestros cansacios... Su Amor, lo hace posible y nos impulsa a perdonarnos a nosotros mismos, y acoger la debilidad ajena con la misma bondad. Su Amor, nos hace crecer en confianza en nosotros mismos, en los demás, y en la vida.
3. Frente al cerrazón y la sospecha; la apertura y la admiración. Son tantas cosas que se nos regala la vida y no nos enteramos. Es clave abrir el corazón, y reconocer las pequeñas cosas de la vida que nos recuerda, que el Buen Dios camina a nuestro lado. Es importante reconocer la belleza interior y exterior. Es clave celebrarla, compartirla y cuidarla.
En medio de nuestras dificultades, de nuestros sufrimientos, estamos preñados de plenitud... El resucitado camina a nuestro lado, solo hace falta acoger. ¡Feliz Pascua a todos!

lunes, 2 de abril de 2018

¿SALVADOS?

Creer en la resurrección es creer en la pura debilidad. Un amor capaz de abrazar la oscuridad más honda del ser humano, la tuya y la mía también. Es  compartir la certeza de un Dios que tiende la mano permanentemente a lo más débil y olvidado de la humanidad. Es apostar por comprometer nuestras vidas en repetir esos gestos que visibilicen un amor que no entiende de medidas, el de Jesús de Nazaret.
¿Salvados? ¿De qué?
De nosotros mismos, de creernos el centro del mundo, de sentirnos indispensables, de pensar que soy el único que piensa,  de creer que soy el sistema universal de las medidas de todas las cosas... También decepciono, fracaso, manipulo, me impongo, hago daño, incluso a gente que quiero... Y su Amor me recuerda  que no estoy llamado a ser perfecto, sino a caminar aceptando mi pura debilidad. ¡Feliz Pascua!, su amor es una continua invitación a levantarme cada día, aceptar mis fragilidades y las ajenas, aprender de mis errores, y ser testigo de su Bondad.
De nuestra indiferencia y pasividad. Dejamos que la la rutina nos atrape, vivimos a golpes de estímulos que no son capaces de colmar deseos, ni cumplir sueños, y mucho menos, aportar sentido... Dejamos simplemente que pasen las cosas, ¡no más! Pero necesitamos más, mucho más. Un amor gratuito e incondicional como el de Jesús de Nazaret, despierta en el fondo del ser humano, la grandeza en la debilidad, el perdón en la ofensa, el servicio frente al poder, la entrega ante el puro interés, el compromiso frente la pasividad, ... ¡Feliz Pascua!, en Jesús descubrimos que otras relaciones son posibles, más humanas, más fraternas, más universales; donde todos cuentan.
De nuestro individualismo camuflado. Como sociedad del bienestar, como autosuficiencia, como búsqueda del éxito, como obtención de mis logros,... haciéndonos olvidar, que no somos islas, que nos construimos en relación, que necesito del distinto, del diferente, que cuanto más doy de mí, más recibo... ¡Feliz Pascua de Resurrección! Pues no hay nada más pleno y que llene de sentido, que entregar la vida, cada día, por goteo, en pequeños gestos, en palabras oportunas, en actitudes que iluminen el camino de otros y construyan la fraternidad, de la que estamos tan urgidos. Es más fácil hacer daño, ¡pero no llena! Es mucho mejor, pasar por la vida haciendo el bien, une mucho más, genera buen rollo y nos hace mucho más felices.
¿Salvados? ¡Sí¡, y menos mal, solo hace falta dejarse y confiar.

viernes, 30 de marzo de 2018

SILENCIOS QUE ABRAZAN

Cómo nos situamos en el mundo, desde dónde queremos vivir, qué tipo de relaciones y con quienes las tenemos, son decisiones exclusivamente de cada uno. En esto, no podemos culpar a nadie, es cosa nuestra.
Hoy Viernes Santo, hacemos memoria  de quien nos mostró un estilo, una manera. No es la única, ni siquiera me atrevo a decir que sea la mejor. Pero desde luego, si la que más humaniza.
En Jesús, descubrimos el abrazo de Dios a la humanidad más sufriente. Estar cerca, ponerse al lado de quienes sufren las injusticias, dar la cara por los más ninguneados y descartados, hacernos hermanos de quienes más nos necesitan y menos lo esperan,... Son actitudes que recuerdan el abrazo de Jesús en la Cruz. 
Un abrazo cargado de un silencio compasivo. No hizo un mitin, no se justificó, no se defendió, no contraatacó,...  Solo aceptó dar la cara por lo más olvidados y rechazados de su pueblo. Su silencio, cargado de un amor hasta el extremo, le llevo a sobrellevar el rechazo, las calumnias, el maltrato, hasta la muerte, por puro amor. Una vida entregada por puro amor, es el abrazo definitivo.  
Hoy mirando la cruz, recordamos el abrazo más humano y pleno de Dios a toda la humanidad. 
Hoy más que nunca, haciendo memoria del crucificado, estamos llamados a renovar nuestro compromiso por estar cerca y dar la cara, como familia menesiana, y como seguidores de Jesús, de los jóvenes y niños que más nos necesitan y menos lo esperan, de hacer gestos definitivos de acogida y servicio, que visibilicen el abrazo de Dios a la humanidad. Y esto no va suceder, sin rechazos, sin presiones, sin amenazas, ni sin sufrimiento. ¿Dónde están nuestros abrazos? "Dichosos cuando hablen mal de ustedes". ¡Gracias y feliz Semana Santa!

domingo, 25 de marzo de 2018

¡TOMA POSTURA!

Queremos bañarnos y guardar la ropa a la vez. Sabemos que es imposible, ¡no nos importa!, pero toda nuestra pretensión ilusoria sigue alimentándose, ¡por su puesto!, con la ayuda de nuestra publicidad, y "medios", que nos susurran al oído: ¡todo es posible! (¡alquile por un módico precio su taquilla!... y problema solucionado)
Pero la realidad es más dura en lo cotidiano. Cuando nadamos no podemos guardar la ropa a la vez, es necesario asumir riesgos. La vida está llena de decisiones que hay que tomar. Detrás de toda decisión hay una opción, es decir, la motivación que me lleva a tomar un camino. Y a la vez, hay una renuncia, el otro camino que decidí no tomar, que descarté. Si algo nos hace enfermar como sociedad es esta cortina de humo "de todo vale", "todo es posible", "no es necesario renunciar a nada", que genera un virus de intolerancia a la frustración, a las limitaciones, y a la renuncia de algo por un bien mayor.
¿Cómo experimentar uno la pasión de una vida entregada, si no se toma opciones, y no sentimos el peso de una renuncia?
La Fiesta del Domingo de Ramos, lejos de ser una tradición ñoña y beata... nos coloca a cada uno en una encrucijada de caminos. Nos plantea dos caminos muy claros desde donde situarnos en nuestra vida. Una encrucijada donde es necesario tomar una decisión, es decir, tomar una opción y asumir una renuncia. Podemos hacernos los tontos, y seguir como si no pasara nada, ¡en eso ya estamos! Y la verdad, los resultados no son muy prometedores. O también, podemos ser honestos con nosotros mismos, con nuestro mundo, nuestras relaciones, y tomar postura. 
1. Una opción, retomando las palabras del Papa Francisco, es vivir desde la manipulación de la realidad. La de aquellas personas que centrar su energía en la mentira, la calumnia, el falso testimonio, el desprestigio, el manchar a otros para proteger sus intereses, su poder. Trucar la realidad y pintarla de tal manera, que acaba desfigurando el rostro de Jesús, y acaba  convirtiéndolo en "un malhechor". La voz de quienes están centrados en ellos mismos, con la única pretensión de defender su posición. ¿Cómo acaba el relato del Domingo de Ramos? ¿No es con el relato de la Pasión?
2. Otra opción, bien distinta, es vivir el seguimiento, el servicio, y ¡subir con Jesús!. Marcos (Mc15, 40-41) nos presenta a un grupo de mujeres que siguieron a Jesús, como auténticas discípulas. Una opción definida claramente en tres actitudes, que conlleva sus renuncias inevitables.
  • El seguimiento. Supone dejar lo que tenemos entre manos, y acompañar a a Jesús, asumiendo  el riesgo de ser rechazadas, ninguneadas, e incluso matadas. Pero ellas tenían claro que estilo de relaciones y de vida era capaz de ofrecer más sentido, más vida. 
  • El servicio. Una actitud básica en el estilo de Jesús (lavatorio de los pies). Una actitud capaz de ofrecer una fraternidad compasiva, abierta a las necesidades de sus hermanos, los hombres.Una actitud que nos impulsa a una opción básica: salir de nosotros mismos, a descentrarnos, y reconocernos en un mundo, donde nosotros no somos el centro, y en donde no podemos permanecer impasibles ante el sufrimiento humano, al estilo de Jesús.
  • ¡Subir! Ese gesto de acompañamiento a Jesús hasta el final. Ellas, estas mujeres, subieron con él, no solo a Jerusalén en la procesión de las palmas, sino también al Calvario, lugar del sufrimiento y muerte de Jesús. Ellas serán las testigos, no solo de su muerte, sino las primeras  testigos también de su resurrección. Es lo que pasa cuando acompañamos el sufrimiento hasta el final, acabamos por tes testigos de la luz y del amor a la condición humana en su más profunda fragilidad.
No se puede guardar la ropa y bañarse. La vida está llena de encrucijadas, y es necesario tomar postura. Esa es la grandeza de la auténtica libertad. Podemos evitarlo y vivir en la más pura mediocridad de la ambigüedad, o podemos acoger la vida y tomar decisiones, que hagan de nuestra existencia, de nuestras relaciones, una entrega cargada de humanidad y sentido. ¡Feliz semana! y gracias.